Che Guevara. Un hombre nuevo
CHE, un Hombre Nuevo
Las últimas noticias mentirosas dicen que te mataron el 9 de octubre en La Higuera, Bolivia.
La orden llegó del norte. Donde habita el Tío Sam. El enemigo de la humanidad. Roberto viajó rápido. No quiso reconocer que lo habían asesinado. Mucho menos que lo habían desaparecido. Que 30 años después, Cuba lo recuperó para su pueblo.
Cuando ocurren estos hechos históricos tan relevantes todos tienen algo que decir. Sus detractores tomaron impulso para criticar sus planes. No fueron menos los que escondiendo su cobardía solo aclamaban su tozudez, lo apresurado del intento, que así no se hace, etc.
Por aquellas horas. Mientras enloquecían los teletipos de todo el mundo y los jefes de las agencias noticiosas del sistema capitalista se peleaban para difundir la primicia. En la Argentina, un puñado de hombres y mujeres con más bronca que dolor, se proponían hacer carne las palabras del comandante eterno. “Lo mejor que podemos hacer es luchar en cada lugar donde nos encontremos y construir el socialismo al que aspiramos”.
Carlos Ramírez, nombre político de Mario Roberto Santucho, amplió la carilla dedicada a su memoria y escribió. “Ha caído el mejor de nosotros. Nuestro deber es levantar su fusil y emprender las batallas que se avecinan”.
El libro escrito a 6 manos se llamaría “El único Camino hasta el poder obrero y el socialismo”. Algunos lo llamaron el Librito rojo y en 1968 se utilizó como la base teórica del cuarto Congreso del Partido Revolucionario de los Trabajadores. (PRT). Entre tantos datos y enseñanzas se hacía mención a las revoluciones triunfantes, un capítulo especial tiene el triunfo de la revolución cubana y a la valoración que se hace del Castrismo o Guevarismo y no se hacía ninguna diferenciación política o ideológica. Sin duda alguna los que mejor interpretaron las enseñanzas y ejemplo guevaristas fueron los hombres y mujeres del PRT-ERP. Miguel Enriquez , Secretario General del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria)hace lo suyo en Chile. El Comandante guerrillero Douglas Bravo en la Venezuela insumisa recorre la sierra y conquista terreno.
El médico rosarino. Había recorrido Latinoamérica tomando el pulso de los condenados de la tierra. En fogones de los carcomidos por la lepra recibieron el abrazo de Ernesto. La anciana de nombre María que murió en sus brazos en un hospital de ciudad de México antes de partir a la historia grande en el Granma . Los que iban surgiendo de la tierra sublevada en miles de escaramuzas pergeñando el asalto final a los cielos. Siempre escuchó las canciones que escribía Lenin y entonaban los pueblos. Algunos dicen que se equivocó. Que fue apresurado. Que no lo entendieron los que lo necesitaban para dirigir la lucha. La nota final e inapelable la puso Alejandro, su jefe en la lucha y en el triunfo. Él opinó.
Para no luchar habrá siempre sobrados pretextos en todas las épocas y en todas las circunstancias, pero será el único camino de no obtener jamás la libertad. El Che no sobrevivió a sus ideas, pero supo fecundarlas con su sangre. Con toda seguridad sus críticos seudorrevolucionarios, con su cobardía política y su eterna falta de acción, sobrevivirán a la evidencia de su propia estupidez.
En un tiempo en que los revolucionarios decían lo que pensaban y hacían lo que decían. Che iba por el mundo recitando los poemas de León Felipe, Pablo Neruda, César Vallejo y algún otro que habitaba la memoria fértil de su corazón enamorado soñando con la patria del futuro.
Yo tuve un hermano. No nos vimos nunca pero no importaba. Yo sabía que estaba ahí. Peleando por todos los que no tenemos nada. Yo se que sigue ahí. Su pedagogía de la lucha por un mundo mejor. La liberación de los pueblos. La construcción del hombre nuevo. Él insiste en socializar la hermandad. Lo he visto en el Congo, con los Tupamaros en Uruguay, en las Naciones Unidas denunciando al imperialismo. También entre los hacheros santiagueños y los peladores de caña en Tucumán. Lo he visto en Palestina resistiendo la ocupación sionista. Lo he visto construir las grandes alamedas por donde pasará triunfante el Hombre Nuevo.
Mientras existan oídos receptivos a los gritos de lucha y victoria, y brazos fuertes para continuar la lucha por la segunda y definitiva independencia. La estrella elegida nos indicará la aurora roja que libere al mundo de este oprobioso sistema capitalista.
El Comandante de la humanidad vive en nosotros.
Si el presente es de lucha, el futuro es nuestro.
AUTORETRATO OSCURO
De una joven nación de raíces de hierbas
raíces que niegan la rabia de América
vengo a ustedes, hermanos norteños.
Cargado de gritos de desaliento y de fe
vengo a ustedes, hermanos norteños,
vengo de donde venimos los “homo sapiens”
devoré kilómetros en ritos trashumantes
con mi materia asmática que cargo como una cruz
y en la extraña entrada de metáfora inconexa.
La ruta fue muy larga y muy grande la carga,
persiste en mí el aroma de los pasos vagabundos
y aún en el naufragio de mi ser subterráneo,
a pesar que se anuncia orillas salvadoras
nado displicente contra la resaca
conservando intacta la condición de náufrago.
Estoy solo frente a la noche inexorable
y a cierto dejo dulzón de los billetes
Europa me llama con voz de vino añejo
aliento de carne rubia, objetos de museo.
Y en la clarinada de países nuevos
yo recibo de frente el impacto difuso
de la canción, de Marx y Engels
que Lenin ejecuta y entonan los pueblos.
Vieja María
Vieja María, vas a morir.
Quiero hablarte en serio
Tu vida fue un rosario de agonías completo
no hubo un hombre amado, ni salud, ni dinero
apenas el hambre para ser compartida,
quiero hablar de tu esperanza,
de las tres distintas esperanzas
que tu hija fabricó sin saber cómo.
Toma esta mano que parece de niño
en las tuyas pulidas con el jabón amarillo
refriega tus callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mi mano de médico.
Escucha, abuela proletaria
cree en el hombre que llega
cree en el futuro que nunca verás.
Ni reces al dios inclemente
que toda una vida mintió tu esperanza
no pidas clemencia a la muerte,
para ver crecer a tus caricias pardas
los cielos son sordos y en ti manda el oscuro,
sobre todo tendrás una roja venganza
lo juro por la exacta dimensión de mis ideas
tus nietos, vivirán la aurora
muere en paz, vieja luchadora.
Vas a morir vieja María;
treinta proyectos de mortaja
dirán adiós con la mirada
el día de estos que te vayas.
Vas a morir vieja María,
quedarán mudas las paredes de la sala
cuando la muerte se conjugue con el asma
y copulen su amor en tu garganta.
Esas tres caricias construidas de bronce
la única luz que alivia tu noche
esos tres nietos vestidos de hambre
añorarán los nudos de los dedos viejos
donde siempre encontraban alguna sonrisa.
Eso era todo, vieja María.
Tu vida fue un rosario de flacas agonías
no hubo un hombre amado, salud, alegría,
apenas el hambre para ser compartida
tu vida fue triste vieja María.
Cuando el anuncio de descanso eterno
enturbia el dolor de tus pupilas
cuando tus manos de perpetua fregona
absorban la última caricia,
piensa en ellos… y lloras,
pobre Vieja María.
No, no lo hagas
no ores al dios indolente
que toda una vida mintió tu esperanza
ni pidas clemencia a la muerte,
tu vida fue horriblemente vestida de hambre
acaba vestida de hambre
Pero quiero anunciarte
en voz baja y viril de las esperanzas
la más roja y viril de las esperanzas
quiero jurarlo por la exacta
dimensión de mis ideales.
Toma esta mano que parece de niño
entre las tuyas pulidas por el jabón amarillo
refriegas los callos duros y los nudillos puros
en la suave vergüenza de mis manos de médico.
Descansa en paz, Vieja María,
descansa en paz, Vieja luchadora,
tus nietos todos vivirán la aurora,
LO JURO.
Poema proclama escrito por Ernesto Che Guevara mientras acompañaba a una anciana en su lecho de muerte en el Hospital Central de Ciudad de México. Dónde el Che trabajaba.
