Historias de la clase obrera.
La revolución libertadora de 1955 y la nueva estafa electoral neoliberal actual. Ambas al servicio del Capital, yanqui.
El golpe de Estado de 1955 trajo además de fusilamientos y desapariciones, (que siempre hubo en cada cuartelazo), el verdadero sentido de la acción criminal contra nuestro pueblo. Dejaron sin efecto las leyes sociales que, con justo derecho, el pueblo había ganado durante el gobierno de Yrigoyen y profundizado a nivel constitucional durante los años de Juan Perón y Eva Perón en la verdadera década ganada. Esta dictadura, bautizada por el ingenio popular como La revolución fusiladora, también invitó a desembarcar al socio de todas las dictaduras y buque insignia del imperialismo yanqui. El fondo monetario internacional, (FMI) porque según ellos, nosotros no podemos administrar nuestras riquezas. Con el máximo caradurismo, después de violar la Consitución Nacional, llamaron a una Constituyente para modificar la Constitución de 1949. De más está decir que todos los demócratas y republicanos que aman la libertad por sobre todas las cosas, participaron alegremente de la farsa y sancionaron la ley que querían los milicos golpistas al servicio del capital, yanqui.
Mientras tanto. La base proletaria. Los trabajadores de todos los gremios impulsaron y llevaron adelante luchas por el salario y en contra del ajuste. También, otros militantes avanzaron en una propuesta superadora del gobierno peronista que se había desplomado sin pena ni gloria y sin dar pelea contra los golpistas. Este raconto es necesario para poner blanco sobre negro la actualidad política, económica y social en Argentina en cuanto se parece mucho a todos los cuartelazos del siglo 20. Especialmente para clarificar que al igual que cada golpe de Estado, hoy estamos en manos de sociópatas que nos niegan tener techo, comida y trabajo. Y por el contrario, legalizan la estafa de entregar el rico patrimonio nacional a manos de potencias extranjeras y naturalizan el vaciamiento cultural de todo un pueblo.
Como vemos y escuchamos hoy. La filosofía oficial de cada gobierno alineado a los intereses anglosionistas es, libre importación de mercancías, baja de impuestos a los ricos, ajuste de salarios, suba de la canasta familiar, jubilaciones miserables, alta desocupación, etc. En síntesis. Es la ruina de la clase trabajadora y puros privilegios a los saqueadores de siempre. Por eso traemos a colación los nombres de los documentos de La Falda y Huerta Grande, cuyo corolario fue el primero de Mayo de 1968, donde el nacimiento de la CGT de los argentinos da impulso a nuevas instancias de luchas por la liberación nacional y social. Estos compañeros, cuya cabeza visible y líder de la Federación Gráfica Bonaerense era Raymundo Ongaro, pensaron y propusieron documentos para llevar a la acción. La propuesta era avanzar hacia un sistema socialista que ningún dictador de pacotilla pudiera atropellar a nuestro pueblo.
En ese momento el pueblo estaba huérfano políticamente y socialmente atropellado por las fuerzas armadas. Por eso se puso de pie y nacieron las organizaciones con perspectivas de insurrecciones populares y una opción revolucionaria. Supimos que aunque la burocracia sindical había negociado un pacto social con la patronal y la dictadura, las huelgas o paros parciales se respetaban a rajatabla porque habían sido decididas en asambleas obreras desde la base. Todas las insurrecciones provinciales del año 1969 hicieron eclosión en el Cordobazo y solo era una muestra de lo que vendría en adelante cuando todo el pueblo inició una etapa de ascenso en la lucha de clases. El breve interregno 1973-1974 da lugar al reagrupamiento de los enemigos del pueblo y esta vez desde el gobierno votado por el pueblo se puso en marcha el Estado terrorista para allanarle el camino a la última dictadura genocida dirigida por los yanquis y ejecutada por las fuerzas armadas argentinas. La represión estaba dirigida contra la clase obrera organizada que resistía en las fábricas los planes económicos neoliberales que ya se estaban ejecutando en todos los países latinoamericanos que cayeron bajo la Doctrina de la Seguridad Nacional, donde el enemigo interno a eliminar era su propio pueblo. Las consecuencias fueron nefastas. En Argentina 30.000 desaparecidos, 500 niños robados, 15.000 presos políticos, 1 millón de exiliados, etc. y en 40 años no hemos logrado condenar a su ejecutores materiales y mucho menos a los mentores y beneficiarios económicos, las empresas multinacionales, por la protección del intocable partido judicial.
Los tres poderes del Estado
La impunidad de aquellos tiempos trajeron la aberrante actualidad. El poder ejecutivo actual funciona con la suma del poder público, con la lógica del que gana hace lo que quiere por 4 años. Los legisladores elegidos para controlar los desatinos presidenciales y su gabinete impresentable, han decidido permanecer estáticos y cómplices apoyando las leyes y decretos inmorales. Eso sí, ya están haciendo las listas de los que en las próximas elecciones nos volverán a traicionar. Por último, el poder judicial, quién supuestamente es el más idóneo y último refugio para proteger la vida de quienes están siendo avasallados en su integridad, también ha decidido formar parte de la banda saqueadora como a lo largo de su vida institucional. Nuestro pueblo maltratado y empobrecido son los trabajadores, que todos los días sufren despidos masivos por el cierre de pequeñas y medianas empresas que no pueden competir con las mercaderías importadas. los Jubilados hambrientos y sin medicamentos, jóvenes sin trabajo ni comida y hasta le quieren sacar el derecho a estudiar.
En el plano internacional. La multipolaridad ha decidido ponerle freno a la barbarie.
La actual crisis civilizatoria que destruye vidas, culturas y se enseñorea bombardeando vidas inocentes, también ha direccionado sus garras a nuestra tierra. Ya con el soberbio clarinete de poder ante la sumisión de nuestros dirigentes, han decidido sin tapujos la conquista de todo cuanto creen que les pertenece. La rebelión en otros territorios de oriente ha desatado ese andar genocida de colmillos y de dólares sangrientos que quiere nuestras riquezas para trasladar sus bases al sur global. No hay que darle tiempo. No seremos cómplices de ésta aberración contra la humanidad.
Durante la última dictadura empresarial-militar, el paso firme de nuestras guardianas de la Memoria, Las Madres de Plaza de Mayo frente a la casa de gobierno sin más armas que el pañuelo blanco que simboliza haber sido paridas a la lucha por sus hijos revolucionarios, empezaron a resquebrajar el poder dictatorial hasta derrotarlo. Hoy siguen apoyando todas las luchas como también tenemos ejemplos morales de los jubilados siempre movilizados, los trabajadores de la salud pública y lo más importante para futuras luchas emancipadoras son los jóvenes estudiantes movilizados para proteger sus colegios y universidades. Las luchas sectoriales de los trabajadores empezarán a unirse y confluir en una sola en defensa de la vida digna.
Tenemos que salir a luchar y apoyar a todos quienes lo hacen.
Por Libertad, Justicia, Democracia.
Solo el pueblo, salvará al pueblo.
A galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar.
Fascistas de todo pelaje. No pasarán.
Asociación Sobrevivientes, familiares y compañeros de Campo de Mayo.
